10.11.2009

¡¡¡IIIIEPAAA!!! ¡¡¡IIIIEEEPAAA!!! ¡¡¡IIIIEPEEE!!!


Hace más de un año que trabajo en el Instituto de Innovación Investigación y Estudios de Posgrado para la Educación; conocido entre los amigos como IIIEPE. Si no había hablado de él no ha sido sólo por ingrata (¡oh, Hermes, dios de los traductores, no me castigues!), sino porque el señor IIIEPE es el dueño de mi tiempo, viajes y desvelos desde que trabajo con él y no me deja tiempo para otros enseres.
Sin embargo es un gran trabajo, es de hecho el trabajo de mis sueños.
El instituto forma parte un tanto de la SEP, otra del Gobierno de Nuevo León y otra tanto del gobierno federal. Ya ven: de repente el gobierno tiene buenas ideas (aunque pésimas formas para gestionarlas). El trabajo del instituto se enfoca en la educación básica en México (maternal, preescolar y primaria) realizando investigación especializada original pero también uniendo esfuerzos con otras instituciones y retomando información, proyectos e investigaciones generados en México que la SEP dejo por allí volando (es decir por allí sin dar seguimiento, uso, conexión o fin mayor).
Aunque el instituto está en Monterrey, Nuevo León, allí por el cerro de las mitras, yo trabajo on-line y siento que es el trabajo del futuro: con todo y juntas por internet, mails de terror (los mails con fechas de entregas: ¡¡aaaaahhh!!) y servidores caídos.
Trabajar en el IIIEPE es todo un honor. No sólo porque he conocido a personajes muy importantes de la educación en México, no sólo porque es sentir que lo que haces es útil y sirve para el noble trabajo de educar a todos (y no a un élite cerrada) sino también porque en el IIIEPE la gente trabaja con mucho calor humano, con mucha fe, contra viento y marea, contra un sistema educativo y de gobierno difícil de sobrellevar, contra una burocracia insoportable.
Siento un calorcito afable cuando pienso en la gente que trabaja allá; algunos serios, otros más o menos cuadrados, algunos bromistas y otros soñadores, pero todos responsables y trabajadores; todos con la convicción de que lo hacen es útil para alguien y una ayuda para quien lo necesite; todos con ganas de trabajar y ganarse a pulso cada logro y cada peso. Todos un ejemplo admirable a seguir, un ejemplo de que las cosas se pueden hacer.
También ha sido tooodaaa una experiencia saber como se funda y comienza una institución, pues el IIIEPE es un instituto joven y rozagante con un año de vida a penas. Es interesantísimo comenzar a comprender los mecanismos internos con los que el estado legisla y regula (y muchas veces aplasta) sus propias instituciones y cómo las instituciones sobreviven, algunas, como el IIIEPE, para dar lo mejor de sí.
La parte más divertida es no trabajo sola; al inicio mi tía Ilse me contacto para comenzar un pequeño trabajo de investigación. Yo le dije a Gaby que era hora de comenzar a trabajar juntas (con el objetivo final de irnos a Marruecos y a Rusia y entregarnos al vicio, orgías y bacanales (cosa que cierta personita ya hace en tierras nacionales pero bueno)) y estuvimos un mesesito así.
Luego se nos unió Liz y comenzó la pachanga. Trabajar con mis mejores amigas (y sus novios) ha sido el hit del año: conociéndonos, peleándonos, solapándonos, jalándonos de las orejas y otros líos (como la increíble y triste historia de la contadora con traje de serpiente que nos vio la cara y por la que ahora nos busca hacienda, pero esa es otra historia).
Luego se unió Vera, mi hermana Yunuen, Abril Estevané y Maggie, mi antigua compañera del club motivacional, luego salió Vera y entró el novio de Lizeth: Alejandro, después con el trabajo atrasado incursionaron esporádicamente en el equipo Lidia y el primo, y Axel y Damian.
Y todo es una pachanga: una pachanga de esas que se disfrutan. Aunque he tenido que aprender que en el trabajo real el método escolar no funciona, aunque me quejo todos los días del exceso de trabajo, aunque ahora hacienda me persiga (próximamente el tallercito violeta desde el penal de acatitla´) , aunque a veces me agobio y no sé para dónde ni por qué y me pregunto si si puedo, si seré capaz: adoro mi trabajo, y la gente con que trabajo, y agradezco a Hermes, dios de los traductores, y a Ilse Brunner y al Dr. Zuñiga, al guapísimo maestro Salazar y al buen Perches y a todo el IIIEPE la oportunidad de aprender haciendo algo que de corazón me gusta.
Por eso yo digo, al más puro estilo Speedy González: ¡¡¡¡IIIIEPAAA, IIIIEEEPAAA, IIIIEPEEE!!!!
Janik

2 comentarios:

Sybila dijo...

Jejejeje bueno, bueno, ya quedamos que venderé la mini mi para alcanzarte en Francia... hay que tener una visión de vicios internacional.

UHU!

Y está bien paique trabajar en el IIIEPE.

Besous

Ccmur dijo...

T^T Tears of Joy!! I loved this post! Suena bastante motivacional! ;D Yo también adoro trabajar en el IIIEPE y es tremendamente maravilloso!! Hugs!!!