Una noche así
nos alienamos.
(misma la oscuridad mediocre de ciudad,
fría la pared marmoleada
con piedrecillas que se iluminan
con cualquier
rayito de luz
(como nosotros))
Una noche así nos despedimos
Sabiendo bien que era la última despedida
(quizás porque secretamente siempre esperamos
que el instante que nos sucedía
fuera el último).
El último portazo en una casa
A la que nunca volveríamos a entrar:
Y que nunca miramos con atención
(descuido, que después nos condenaría, amigo,
a una nostalgia por un hogar incierto).
Una noche así nos alienamos
Como una bandada de muchachos
que se dispersan entre las calles
para no volverse a mirar a los ojos
fingiéndose sistemáticamente desconocidos
después de haber cometido en conjunto
un crimen nimio;
una pinta en una pared,
un cristalazo,
ó,
como en nuestro caso,
haber tocado el timbre
de un casa
sin saberla
de antemano
vacía.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario