9.11.2009

Para Baby Bunny



Aventarse a la madriguera del conejo, para correr detrás de un reloj desconocido. Arreglar los mecanismos con mantequilla de maní y buscar las sonrisas que han perdido su gato. Absurdo. Absurdo pero hermoso.
Absurda también, mas no hermosa, la espera de quien decide no responder al llamado del bebe cerdo que no para de llorar. Alicia sigue su camino: sin saber que oscuro final acontecerá a la casita de paja. Pero en ésta historia no hubo esta vez una reina que cortara cabezas: más bien apareció una coneja blanca con borlitas de algodón en los zapatos, y toda la esperanza del mundo en un lunar en la punta de la nariz.
Conejo con su propio reloj, claro, pero que no corre por llegar tarde sino que da sus pasitos seguros retozando entre tréboles y lirones. Hay en la historia también un gato; no, no es un gato a quien le falte sonrisa, ni un gato que desaparezca; es una niña gato que maulla cada tanto, y que desaparece, a veces, sin querer. Hay por supuesto un túnel, un sombrero y una tortuga artificial que llora... Pero sobre todo hay un conejo con borlitas de nube y toda la voluntad del mundo. Y un campo de flores oscuras como agujeritos de carbón, y promesas al cumplirse abotonan como frutos y borlitas de felpay algodón.

Un día nena, no sé cuando, pero lo sé de seguro, podremos contarnos esta historia para sonreir lustros y cazar estrellas que no engañen años luz.
Tzitzi Miau Janik

3 comentarios:

En verdad dijo...

Las historias contigo siempre me harán sonreír. Además tenemos muchísimas por las que hemos hasta llorado de risa, como la de ayer.

Un día si terminaremos lavando platos amor mío, un día.

En verdad dijo...

Además mi sonrisa nos teletransportará al restaurante del fin del Universo!!! yupi yupi!

Anónimo dijo...

tienes permiso del autor para usar esa foto?