10.21.2007

El trabalenguas del hartazgo.

Ultimamente, cada vez más, me obligo a ser la misma de siempre. Terrorífica, avasalladora, pateticamente sensible y cursi. Me obligo a sentir,cada vez más, a fuerza de equiparar la sensación con vivir, el dolorcito de la sien y la rigidez estresante de los hombros con la pasión inexacta de no dejarse llevar por la calma del hartazgo...
El hartazgo, que asienta como limo y poco a poco crece, casi igual que el rencor pero más eficaz (mucho más eficaz); con menos pasión que te obligue al escupitajo, con un parsimonioso movimiento que inevitable te condena a la extinción, a la duermevela del indiferente. Prefiero el rencor al hartazgo, pero a veces es tan grande la seductora calma que sucede al fastidio...
Y esas cosas, esos duelos (de dolor y de pompa funeraria) en los que me batía por el amigo perdido o lejano, por el primer amor descarriado y la verguenza del segundo, esas convulsiones que curaba con cataplasmas de escenitas, monólogos, cartitas con sangre y todas eso, han ido desapareciendo a fuerza de hartarme de sentir en solipcismo.
Ante lo ausente extrañado, perdido, la mentira blanca (o azul o roja o peor aún:transparente) siento un instante el sórdido ardor, luego sin el digno bacanal que antes merecía, una frialdad límpida, unas palabras claras:Ya no importa. La calma de la indiferencia invade, lucho, que no se me acuse de no luchar contra el hastío. Pero tantas veces me he exigido duelo por lo que se derrumba, he lanzado con mi emoción anzuelo a los otros para demostrar que se puede permanecer fiel, que la lealtad se mantiene, que de verdad se necesita al que quieres porque querer no es una contingencia suplantable: Tantas veces he querido construirme construyendonos. Tantos mundos me he erigido prometiéndome que si, que existen ese compromiso profundo, la nobleza y el lazo invisible y todo eso. El final parece, quizás es, un trabalenguas: Si uno siente porque sentir es la única forma de llegar al otro, pero sientes y sientes y nadie siente nada por tu sentir, para qué seguir sintiendo si al final te sientes tan mal de sentir así, sin que nadie se sienta por ti.
Estoica hasta el hartazgo.
Janik

9 comentarios:

Esponjita dijo...

santo y estoicístico remedio.
he ahí la prueba, innegable, alejada para siempre de la futura solución a toda antinomia de la razón, de que el genio maligno es invencible.

la malgnísima esponja

Darío Zetune dijo...

el genio maligno... ajá.

Demasiada filosofía, embota el seso.

La Oveja dijo...

yo creo que si sientes como sientes, aun cuando nadie siente nada por lo que sientes (que no creo que sea taaan así) es porque necesitas sentir como sientes y ya.

mira que te gusta complicarte...

Anónimo dijo...

Sentir demasiado no es bueno, aunque sea real.

james dean bradfield

costa sin mar dijo...

Acuérdate de lo de Pombo: "yo sólo quiero sentir que siento, esa es mi obsesión, sentir de todos las maneras que siento algo".
Échale una mirada a A bordo del naufragio quizá ayude a la estructura de Matea.

Sybila dijo...

Y si sólo valiera ¿sentir por sentir?

Para que nos quede la vaga idea de que no somos vegetales...



Haaaaaaaaay Dios, y pensar que lo que siente uno, el otro no lo sabe, y visceversa...

Anónimo dijo...

...

Darío Zetune dijo...

mmm, estoica hasta el hartazgo es medio contradictorio, no?

Se supone que el estoico tiene el ánimo templado: ni tan tan, ni muy muy.

Lienzo dijo...

Esponjis: Lo que pienso es que debería de hacerme amiga del genio maligno jajajaja y reirnos juntos con el fondo musical de la marcha imperial
The phoenix: Demasiada Filosofía, demasiada litetura, demasiado hablar, cualquier cosa casí que tenga que ver con vivir.
The sheep: ja puede que si, en el fondo lo que me gusta es sentirme complicada ja!
Jorgito: Sentir así? Lo tomare en cuenta.
G Samia: Sentir, mas que pensar debe de ser el acto solipcista por excelencia.
El ecole: