
Las bitácoras de los días que se han ido sin irse, es decir en lo que todavía tenemos un pie, son bitácoras más vivas y móviles precisamente porque son inconclusas, porque no podemos tenerles aún melancolía dado que no ha habido el corte, la incisión en el tiempo causante de esa herida tan propia de nosotros, esa herida que nos hace tristear y tristear en las calles con el saborcito acre del que, después del algún tiempo de probar, te vuelves adicto.
Eso me ha pasado esta semana y creo me pasará algún rato. Esta es una época que comienza a tejerse más alegre, con menos cadencia después de un tijeretazo preciso.
Tijeretazo preciso?De qué rayos hablo? Pues hablo de que una etapa de mi vida, conjunta con la depresión del año pasado, parece haberse cerrado con un tijeretazo preciso. Que no obstante ha dejado uno que otro hilo colgando. Pero los hilos colgados son buenos, los cortes demasiado excentricamente quirúrgicos, no son mas que frialdades que gente como yo no puede soportar. No, nunca llegaremos a esa frialdad masculina damianista. A mí ropa siempre le cuelgan hilos que jalar, pues.
Habría aquí que hablar de tantas cosas. Me siento bien y alegre con la etapa que comienzo, con la gente que de lenta manera se comienza a colgar de mis hilos. Con los que han vuelto sin volver o por lo menos sacaron la cabeza de uno u otro modo hacia mi vida. Eso me hace pensar que no estoy tan mal, que no he elegido a lo pendejo a aquellos que quiero sean mis compañeros de toda la vida.
De lo perdido lo encontrado.
Ese es el verso que anda revoloteando en mi cabeza. He vuelto a hablar con Damian, él que un tiempo atrás fue mi mejor amigo. Realmente me esperaba fuera incómodo y triste. No fue así, fue como antes, con ese dejo de egolatría comunitaria y humor negro. La verdad me ha sentado las mil maravillas comprender que las relaciones cambian pero que hay algo de nosotros que se mantiene intacto de alma en alma. Sólo en algunos claro está, no en todos. Mucha gente entra y sale de mi vida sin pena ni gloria y eso es ciertamente amargo pero necesario, indispensable me supongo. No puedes pelear contra esa ley de la salida. También de una u otra forma he vuelto a hablar con Aidee. Parecemos niñas pequeñas sin razones ni motivos suficientes, pero eso tampoco importa mucho ahora. Lo bueno es vivir y dejar que las cosas fluyan sin más ética que la indispensable, sin más moral que la imprescindible. Y eso al fin y al cabo es otra forma de ética. Lo que pasa en torno a esto es que nosotros, si, si , Damian al extremo por ejemplo, pero los más nosotros, hemos aprendido a dejar de ser hipócritas, ser más auténticos, eso a veces es más frívolo, materialista, ególatra, egoísta y lo que quieras pero es mas sincero y nos hace si bien no más felices más arriesgados. Espero que las cosas mejoren. Si bien nuestra ética extraña tiene por el lado malo lo del amor que no llega, tiene por el otro lado, que vale más en realidad, las amistades fuertes que no se rompen como esos amigos de preparatoria con lo que solamente tomas café...aunque nosotros también tomemos café y del barato porque nuestra calidad económica es baja como los toners rellenados...
Antes de que pudiera hablarles, a los dos, sentía que aunque su cuerpo estuviera a mi lado , a escasos centímetros, había una barrera infranqueable, un muro gigantesco de corporeidad que hacia de su mente algo inescrutable y maligno. La soledad del cuerpo pareciera suficiente en todo momento pero no, para los que creían que el caldo era bueno pues la carne esta mucho mejor; Lo raro, lo raro en realidad es la soledad de la mente, que esta en una cosa oscura y que no toca nunca nada ni ha nadie.
De lo encontrado lo perdido.
Cuántos amores que hubiesen sido buenos amigos he perdido para encontrar lo que ahora tengo? Comenzando con el comienzo. Esa certeza extraña que no es nada en realidad. Pero en el fondo, en la superficie, en todo lados, no quiero más amigos y sin embargo brincan y saltan de los muros. Por qué? Por qué? Por qué ahora que quiero cerrar oficialmente la lista y quizás abrirla nada más para casos extemporáneos salen gentes raras deslizándose de las rendijas de una biblioteca que yo ya creía agotada? Y yo mi corazón de pollo haya vamos, a pepenar se ha dicho...
Lo otro que me ha pasado tiene que ver con mi incapacidad de pensar sin narrarme a mí misma las cosas. Ando por la calle, tomo el micro, lo que pienso es: "...la mujer estaba triste porque de pagar el camión no le quedaría dinero para las pastillas de menta, que a pesar de todo eran baratas...."
Me estoy volviendo narradora de mi propia vida !un psicólogo por favor! un terapeuta que me evite contarme las perdidas, los decesos, las nauseas menstruales que dado a mi segundo monólogo mental hacen de mi vida un "deyabu" continuo. Parece que tuviera dos vidas paralelas, tengo que vivir dos veces el amor, el dolor y las ganas de tacos, una en realidad y otra nomás contada pero nunca se cual me duele más o cuál es en realidad la que me narra....
Onda cepillo he dicho!!! Onda cepillo!!!
Y para los que no saben que es eso... pues hechenme un fonazo...
Eso me ha pasado esta semana y creo me pasará algún rato. Esta es una época que comienza a tejerse más alegre, con menos cadencia después de un tijeretazo preciso.
Tijeretazo preciso?De qué rayos hablo? Pues hablo de que una etapa de mi vida, conjunta con la depresión del año pasado, parece haberse cerrado con un tijeretazo preciso. Que no obstante ha dejado uno que otro hilo colgando. Pero los hilos colgados son buenos, los cortes demasiado excentricamente quirúrgicos, no son mas que frialdades que gente como yo no puede soportar. No, nunca llegaremos a esa frialdad masculina damianista. A mí ropa siempre le cuelgan hilos que jalar, pues.
Habría aquí que hablar de tantas cosas. Me siento bien y alegre con la etapa que comienzo, con la gente que de lenta manera se comienza a colgar de mis hilos. Con los que han vuelto sin volver o por lo menos sacaron la cabeza de uno u otro modo hacia mi vida. Eso me hace pensar que no estoy tan mal, que no he elegido a lo pendejo a aquellos que quiero sean mis compañeros de toda la vida.
De lo perdido lo encontrado.
Ese es el verso que anda revoloteando en mi cabeza. He vuelto a hablar con Damian, él que un tiempo atrás fue mi mejor amigo. Realmente me esperaba fuera incómodo y triste. No fue así, fue como antes, con ese dejo de egolatría comunitaria y humor negro. La verdad me ha sentado las mil maravillas comprender que las relaciones cambian pero que hay algo de nosotros que se mantiene intacto de alma en alma. Sólo en algunos claro está, no en todos. Mucha gente entra y sale de mi vida sin pena ni gloria y eso es ciertamente amargo pero necesario, indispensable me supongo. No puedes pelear contra esa ley de la salida. También de una u otra forma he vuelto a hablar con Aidee. Parecemos niñas pequeñas sin razones ni motivos suficientes, pero eso tampoco importa mucho ahora. Lo bueno es vivir y dejar que las cosas fluyan sin más ética que la indispensable, sin más moral que la imprescindible. Y eso al fin y al cabo es otra forma de ética. Lo que pasa en torno a esto es que nosotros, si, si , Damian al extremo por ejemplo, pero los más nosotros, hemos aprendido a dejar de ser hipócritas, ser más auténticos, eso a veces es más frívolo, materialista, ególatra, egoísta y lo que quieras pero es mas sincero y nos hace si bien no más felices más arriesgados. Espero que las cosas mejoren. Si bien nuestra ética extraña tiene por el lado malo lo del amor que no llega, tiene por el otro lado, que vale más en realidad, las amistades fuertes que no se rompen como esos amigos de preparatoria con lo que solamente tomas café...aunque nosotros también tomemos café y del barato porque nuestra calidad económica es baja como los toners rellenados...
Antes de que pudiera hablarles, a los dos, sentía que aunque su cuerpo estuviera a mi lado , a escasos centímetros, había una barrera infranqueable, un muro gigantesco de corporeidad que hacia de su mente algo inescrutable y maligno. La soledad del cuerpo pareciera suficiente en todo momento pero no, para los que creían que el caldo era bueno pues la carne esta mucho mejor; Lo raro, lo raro en realidad es la soledad de la mente, que esta en una cosa oscura y que no toca nunca nada ni ha nadie.
De lo encontrado lo perdido.
Cuántos amores que hubiesen sido buenos amigos he perdido para encontrar lo que ahora tengo? Comenzando con el comienzo. Esa certeza extraña que no es nada en realidad. Pero en el fondo, en la superficie, en todo lados, no quiero más amigos y sin embargo brincan y saltan de los muros. Por qué? Por qué? Por qué ahora que quiero cerrar oficialmente la lista y quizás abrirla nada más para casos extemporáneos salen gentes raras deslizándose de las rendijas de una biblioteca que yo ya creía agotada? Y yo mi corazón de pollo haya vamos, a pepenar se ha dicho...
Lo otro que me ha pasado tiene que ver con mi incapacidad de pensar sin narrarme a mí misma las cosas. Ando por la calle, tomo el micro, lo que pienso es: "...la mujer estaba triste porque de pagar el camión no le quedaría dinero para las pastillas de menta, que a pesar de todo eran baratas...."
Me estoy volviendo narradora de mi propia vida !un psicólogo por favor! un terapeuta que me evite contarme las perdidas, los decesos, las nauseas menstruales que dado a mi segundo monólogo mental hacen de mi vida un "deyabu" continuo. Parece que tuviera dos vidas paralelas, tengo que vivir dos veces el amor, el dolor y las ganas de tacos, una en realidad y otra nomás contada pero nunca se cual me duele más o cuál es en realidad la que me narra....
Onda cepillo he dicho!!! Onda cepillo!!!
Y para los que no saben que es eso... pues hechenme un fonazo...
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