
Como si un haz de luz blanco atravesara la ventana, mi cuarto se siente iluminado. Bajo la luz los misterios pierden su sentido, y los absurdos (muchas veces dolorosos, profundos, obtusos como ángulos de mapa) se deshacen. Será por ello que nunca del todo me ha gustado la luz: si bien para muchos la luz es sinónimo de cura, de conocimiento, de verdad... la luz es la forma del absoluto, de la destrucción; algo sólo está claro e iluminado, cuando está a punto de ser destruido....en otros casos, la luz es sinónimo de enfermedad; (-aquí debería estar tu nombre-), hay partes del cuerpo que sólo son tocadas por la luz en la enfermedad o la agresión. Jamás se iluminan nuestras entrañas, nuestro vientre, el intestino, sino es por la luz de un foco quirúrgico (En condiciones normales, en alguien sano que no es operado; la luz nunca toca nuestro interior). En otros casos la luz toca nuestra piel, sólo cuando infringimos heridas; la piel se levanta y la luz ilumina la sangre, que en otro caso, jamás habría sido iluminada.
Por dentro siempre estamos oscuros (la salud como metáfora de la oscuridad no es algo recurrente, pero para gente como nosotros quizás la transvaloración es la única esperanza).
También recuerdo que los ángeles son pura luz... y su presencia directa te aniquila (por eso tanto los ángeles como dios, son presencias del monstruo)... pero estoy divagando... (-aquí debería seguir mi epístola perdida-).
Por dentro siempre estamos oscuros (la salud como metáfora de la oscuridad no es algo recurrente, pero para gente como nosotros quizás la transvaloración es la única esperanza).
También recuerdo que los ángeles son pura luz... y su presencia directa te aniquila (por eso tanto los ángeles como dios, son presencias del monstruo)... pero estoy divagando... (-aquí debería seguir mi epístola perdida-).
Janik