7.13.2011

Si me quedo padre,
será por no volver con las manos vacías.

Habré de llevar a tu tumba
historias de grandes planicies
de ojos por donde pasan los ríos
y plazas abiertas de cielo raso.

Habré de llevarte, señor,
mi cuerpo cansado de buscarte
donde sabía ya que tu no estabas.

La pesadez de buscar entre los rostros

un mundo que no podemos ver
porque sus nombres no nos pertenecen.

Habré de llevarte, señor mío,
un eslabón de palabras bellas y turbias,
como gemas de río.

Iran conmigo también,
los nietos que no te dí,
para que lloren a tu lado
allí, bajo el gran y seco árbol
que enmarca tu tumba.