Te debo un mar con arena de canicas, agüitas de colores que dispararían tus manos. Te debo una pantalla poblada de mariposas amarillas (película de nuestra infancia con permanencia voluntaria). Te debo un viaje en globo y las 9,500 millas de vuelo hacia a la Antártida. Te debo una ola, tu ola, (como la pequeña y sucia ola de Onetti, pero la tuya sería luminosa, salada-agridulce con un pez de coral habitándola). Te debo, mujer, una selva de escorpiones dormidos que temiendo las palmas de tu pies, abrirían alfombras a tu paso. Te debo una Aldrovanda vesículosa, que se coma tus pesadillas cuando yo no pueda velarte en la orilla de la cama...tanto te debo mujer: el regreso a la casa mítica que construimos, madrugadas construidas con el sonido de coches blancos en la calle, te debo una promesa y cinco millones de palabras por inventar para tus ojos. Soy como el aprendiz de espadachín que le cortaron la mano: y el muñon, inocente, quiere esgrimir aún la espada ¿hora de cambiar de oficio?...
Te debo, mujer, un rayito de luz por las ventanas de una casa azul oscuro. Te debo una casa donde pasearte desnuda: de debo mis miradas lascivas sobre tu cuerpo, y te debo, mujer, la permanencia ¿cuántas vidas para pagarte? ¿cuántas hipotecas?
Te debo, mujer, un rayito de luz por las ventanas de una casa azul oscuro. Te debo una casa donde pasearte desnuda: de debo mis miradas lascivas sobre tu cuerpo, y te debo, mujer, la permanencia ¿cuántas vidas para pagarte? ¿cuántas hipotecas?
2 comentarios:
ese es el unico tipo de deuda que una con gusto acepta tener
Ay Janik, no me atrevía a poner nada, es hora de hablar...
Mi deuda contigo es creo yo, igual o más grande. Y si, uno acepta siempre gustoso la deuda de una casita contigo. Yo por lo menos no me arrepiento.
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