Y qué si me gustan los culos de las viejas?- abría demasiado la boca y sonaba agresiva- y que si soy bien macha para eso? qué les importa al fin y al cabo?!, así me quieren...
Sí, en ciertos sentidos era real pero en otros no, como todo en la vida.
La mujer estaba enojada, estaba frustrada y le calaba desde el paladar medio estar escuchando: Eres una machista! cómo puede ser que haya mujeres machistas?
Y es que era cierto, ella se movía en dos discursos distintos y casi contrarios, !que le iba hacer! que podía hacer más bien! nada, en realidad le costaba mucho trabajo sortear eso, entonces se dedicaba a refunfuñar a gruñir con sorprendente facilidad cuando veía alguien se acercaba a un punto débil del discurso. Eso había pasado está tarde. Andreía la sorprendio de nuevo viéndole el culo a la mujer que pasaba, caminando rápido, con una entallada faldita.
-Ahí vas de nuevo, andale, miraselo como si fueras hombre...- esto se lee con un dejo ácido de desprecio y repugnancia
-!que no! ah joder contigo, que no me dejas disfrutar de la viña del señor- y esto otro se lee con cinismo.
-Qué no te caga la madre que los hombres te chiflen en la calle? y que te torteen en el metro?-aquí rencor pongá usted. Y es que había dos cosas: a Andreía se la tortean seguídisimo en el metro porque tiene unas nalgas rebuenas y, la otra cosa mas importante; tenía miedo de que su amiga le mirara las nalgas a ella también como a todas las otras. Claro que se cuidaba de no llevar faldas cortas los días que la veía, de andar caminando con ella de acuerdo con el rango visual, de no colocarse enfrente... Pero la mujer había notado ya las actitudes de Andreia: le parecían absolutamente infantiles y , hasta cierto punto, egolatras. No, no le gustaban las nalgas de Andreia y no tenía ni la mas mínima intención de mirarlas, !por Dios santo! sería como verle el pubis a la hermana y pensarlo con lujuria, le indignaba, !si soy una mujer, no un hombre chingada madre!... pero había que aceptarlo, cuando un buen pedazo de hembra se le pasaba enfrente nomás le faltaba el bigote...
-Claro que no! tu sabes que si un cabrón se atreve a nalgearme le va como en feria mija, como en feria!-
-Pues sí pero cuando tu puedes nalgearlas lo haces no me digas que no!.- Esta vez Andreia se enojaba, lo decía recriminando, como si ella fuera en realidad un hombre...
-La carne es débil mija, además yo no busco, aprovecho que es otra cosa, aprovecho.- Sonreía, si, nunca lo había hecho a drede pero los vagones de solamente mujeres en la línea naranja eran a su parecer, la muestra y gracia de que existían mujeres lesbianas controlando el metro... el paraíso.-Ya callate Andreia, ya callate!- luego ponga usted unas risas burlonas, afables, sumisas.
-porque no te conviene verdad?
La coherencia había sido también su problema. En sus relaciones con hombres era feminista. Al género masculino le definía con dos caracteristicas principales: Alzheimer prematuro e incapacidad de pensamiento ramificado, de allí sacaba toda una serie de carencias y problemáticas que te hacían concluir: !mueran los hombres! !vivan los perros! !Dí si al imperio de los vibradores!... Pero pura pantalla, de cuando en cuando necesitaba de un pene, de un acostón rápido, de doblarse en un ovillo cubierta de un cuerpo masculinamente paternal. No había de otra, no había escapatoria, si era la educación consevadora o la moral cristiana de un pater jemon, quién sabe. Lo confirmable era esa atracción natural por los machos. Le molestaba el tema, sabía que al fin y al cabo los que la ponían cachonda eran ni más ni menos que los hijos de la educación popular con poca finura ética y con los arquetipos de papacito machín. Mamilas, creídos , ególatras, misteriosos pero más por callados que por prudentes, incapacitados psicológicamente para demostrar sentimientos y de paso inseguros y prepotentes, que te quiten la mochila pa cargarla ellos disque porque una no puede, pero ah! como miraban por el rabillo del ojo. Pelea opocision, nada de esas puñetadas de rosas rojas y chocolates, mejor una buena barrida intelectual o un chiste ácido, negro... Entonces le gustaban los mas babosos, los mas babis, que le hacemos, incoherencia total con el discurso... la cosa se ponía peor al hablar de hembritas. Si le hubieran puesto a decidir entre ser lesbiana, bisexual o heterosexual hubiera decidido cualquiera de las dos menos el intermedio porque el discurso tibio, la moral conciliadora, la tolerancia unificante le daban hueva... pero sopas! madres! que le toca el bicicletazo! que le hacemos?! con eso se carga hasta la tumba, y en este caso hasta la cama...
Lo que unía sus relaciones con las mujeres era ni más ni menos el machismo. Esa vez que no se quizo responsabilisar por chuparle las tetas a Marissa disque por andar borracha se dio cuenta... era una mujer machista. Luego de Marissa siguio Rocío a la que le compraba flores pero le miraba por el rabillo del ojo las tetas, luego Fernanda que, aunque nunca concretaron mas que el acostón, le dejo entrever que primero estaba su orgasmo que el de su compañera de vientre florido concretando así la última etapa de un machismo hecho y derecho como Dios manda...
Lo de verle las nalgas era cosa nueva, en realidad no era apretarlas sino pensar en que de tener un falo; que se sentiria meterlo alli? Aparte era artista, polifacética, multidisciplinaria y esas madres, si un día apolo le daba, sin albur, inspiración, entonces haría algo como: Oda al culo mas parado, Estudio y boceto, técnica de aguda y matiz de carbón, del culo mas alegre...
Y que si esos deseos o ese impulso por alguien dominante y dominar eran naturales. Y qué pasa con la ética si defendemos que el machismo por lo menos como juego erotico es natural? incluso si más alla decimos: Esa es la forma incosiente y natural con la que se entablan las relaciones amorosas, el amor es sólo una forma de dominar que se mezcla con el placer. El hecho de que el machismo se haya dado socialmente sólo implica que un esquema de pareja se repitio, que es el orden natural de las cosas...
Pero eso si, ni que me digan que los hombres son más inteligentes o esas madres, eso no tiene que ver, el machismo es un sentimiento no un logos. Ajua! Arriba las mujeres... que así se siente mas rico....!
No había remedio, "pegame pero no me dejes" a los machines, y "vente pa´ca cabrona que quiero mi mamada" a las puti... ah! perdón! a las damitas...

Sí, en ciertos sentidos era real pero en otros no, como todo en la vida.
La mujer estaba enojada, estaba frustrada y le calaba desde el paladar medio estar escuchando: Eres una machista! cómo puede ser que haya mujeres machistas?
Y es que era cierto, ella se movía en dos discursos distintos y casi contrarios, !que le iba hacer! que podía hacer más bien! nada, en realidad le costaba mucho trabajo sortear eso, entonces se dedicaba a refunfuñar a gruñir con sorprendente facilidad cuando veía alguien se acercaba a un punto débil del discurso. Eso había pasado está tarde. Andreía la sorprendio de nuevo viéndole el culo a la mujer que pasaba, caminando rápido, con una entallada faldita.
-Ahí vas de nuevo, andale, miraselo como si fueras hombre...- esto se lee con un dejo ácido de desprecio y repugnancia
-!que no! ah joder contigo, que no me dejas disfrutar de la viña del señor- y esto otro se lee con cinismo.
-Qué no te caga la madre que los hombres te chiflen en la calle? y que te torteen en el metro?-aquí rencor pongá usted. Y es que había dos cosas: a Andreía se la tortean seguídisimo en el metro porque tiene unas nalgas rebuenas y, la otra cosa mas importante; tenía miedo de que su amiga le mirara las nalgas a ella también como a todas las otras. Claro que se cuidaba de no llevar faldas cortas los días que la veía, de andar caminando con ella de acuerdo con el rango visual, de no colocarse enfrente... Pero la mujer había notado ya las actitudes de Andreia: le parecían absolutamente infantiles y , hasta cierto punto, egolatras. No, no le gustaban las nalgas de Andreia y no tenía ni la mas mínima intención de mirarlas, !por Dios santo! sería como verle el pubis a la hermana y pensarlo con lujuria, le indignaba, !si soy una mujer, no un hombre chingada madre!... pero había que aceptarlo, cuando un buen pedazo de hembra se le pasaba enfrente nomás le faltaba el bigote...
-Claro que no! tu sabes que si un cabrón se atreve a nalgearme le va como en feria mija, como en feria!-
-Pues sí pero cuando tu puedes nalgearlas lo haces no me digas que no!.- Esta vez Andreia se enojaba, lo decía recriminando, como si ella fuera en realidad un hombre...
-La carne es débil mija, además yo no busco, aprovecho que es otra cosa, aprovecho.- Sonreía, si, nunca lo había hecho a drede pero los vagones de solamente mujeres en la línea naranja eran a su parecer, la muestra y gracia de que existían mujeres lesbianas controlando el metro... el paraíso.-Ya callate Andreia, ya callate!- luego ponga usted unas risas burlonas, afables, sumisas.
-porque no te conviene verdad?
La coherencia había sido también su problema. En sus relaciones con hombres era feminista. Al género masculino le definía con dos caracteristicas principales: Alzheimer prematuro e incapacidad de pensamiento ramificado, de allí sacaba toda una serie de carencias y problemáticas que te hacían concluir: !mueran los hombres! !vivan los perros! !Dí si al imperio de los vibradores!... Pero pura pantalla, de cuando en cuando necesitaba de un pene, de un acostón rápido, de doblarse en un ovillo cubierta de un cuerpo masculinamente paternal. No había de otra, no había escapatoria, si era la educación consevadora o la moral cristiana de un pater jemon, quién sabe. Lo confirmable era esa atracción natural por los machos. Le molestaba el tema, sabía que al fin y al cabo los que la ponían cachonda eran ni más ni menos que los hijos de la educación popular con poca finura ética y con los arquetipos de papacito machín. Mamilas, creídos , ególatras, misteriosos pero más por callados que por prudentes, incapacitados psicológicamente para demostrar sentimientos y de paso inseguros y prepotentes, que te quiten la mochila pa cargarla ellos disque porque una no puede, pero ah! como miraban por el rabillo del ojo. Pelea opocision, nada de esas puñetadas de rosas rojas y chocolates, mejor una buena barrida intelectual o un chiste ácido, negro... Entonces le gustaban los mas babosos, los mas babis, que le hacemos, incoherencia total con el discurso... la cosa se ponía peor al hablar de hembritas. Si le hubieran puesto a decidir entre ser lesbiana, bisexual o heterosexual hubiera decidido cualquiera de las dos menos el intermedio porque el discurso tibio, la moral conciliadora, la tolerancia unificante le daban hueva... pero sopas! madres! que le toca el bicicletazo! que le hacemos?! con eso se carga hasta la tumba, y en este caso hasta la cama...
Lo que unía sus relaciones con las mujeres era ni más ni menos el machismo. Esa vez que no se quizo responsabilisar por chuparle las tetas a Marissa disque por andar borracha se dio cuenta... era una mujer machista. Luego de Marissa siguio Rocío a la que le compraba flores pero le miraba por el rabillo del ojo las tetas, luego Fernanda que, aunque nunca concretaron mas que el acostón, le dejo entrever que primero estaba su orgasmo que el de su compañera de vientre florido concretando así la última etapa de un machismo hecho y derecho como Dios manda...
Lo de verle las nalgas era cosa nueva, en realidad no era apretarlas sino pensar en que de tener un falo; que se sentiria meterlo alli? Aparte era artista, polifacética, multidisciplinaria y esas madres, si un día apolo le daba, sin albur, inspiración, entonces haría algo como: Oda al culo mas parado, Estudio y boceto, técnica de aguda y matiz de carbón, del culo mas alegre...
Y que si esos deseos o ese impulso por alguien dominante y dominar eran naturales. Y qué pasa con la ética si defendemos que el machismo por lo menos como juego erotico es natural? incluso si más alla decimos: Esa es la forma incosiente y natural con la que se entablan las relaciones amorosas, el amor es sólo una forma de dominar que se mezcla con el placer. El hecho de que el machismo se haya dado socialmente sólo implica que un esquema de pareja se repitio, que es el orden natural de las cosas...
Pero eso si, ni que me digan que los hombres son más inteligentes o esas madres, eso no tiene que ver, el machismo es un sentimiento no un logos. Ajua! Arriba las mujeres... que así se siente mas rico....!
No había remedio, "pegame pero no me dejes" a los machines, y "vente pa´ca cabrona que quiero mi mamada" a las puti... ah! perdón! a las damitas...

Relato autobiográfico (jajaja como si no lo supieran)
Janik
Janik
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