Los dejó con la antología de Poestas Griegos Modernos que me he dedicado a hacer en estos días.
Mis favoritos? Yorgos Themelis, Palamas y claro esta Magnolis Agnasnostakis. Pues aún no termino de poner lo de Seferis y Kavafis será hasta mañana...
KOSTIS PALAMAS
PATRAS 1859-ATENAS 1943
TU DOLOR
Tu dolor por aquí no lo abandones.
Llévalo con cuidado maternal
donde haya vida, ensueño; a la lejanía y a la altura;
condúcelo después -y plántalo allí-
al remoto país del que nunca se habla.
En sus ojos recoge y entierra su voz.
Y si no lo soportan sus ojos y se cierran,
cierra también tus ojos y muere junto a él.
ANGEL SIKELIANOS
LEUCADA 1884- ATENAS 1951
CARTA DESDE EL FRENTE
Te escribo… Y sin embargo, es tal el silencio que me envuelve,
Que – me digo- si abriera los labios tú oirías mi voz…
Ayer todavía, sólo tronaba el cañón,
cual si rugiera en las cumbres del contorno unos leones
en salvaje matanza
arrojando la sombra de la Muerte y a la Muerte
en sus garras apretando.
Pero de todo,
lo más terrible es el silencio que sigue
tras la batalla, como si en lo profundo de nosotros
se derrumbara , y enteramente desnuda el alma nuestra
-viendo que a los vivos y a los muertos
sólo un sudario los envuelve por completo,
el sudario de la nieve- no espera
como antaño un despertar, sino cierta
resurrección por una gran fanfarria,
una resurrección en horizontes que antes
al despertar, no los vivíamos….
Y acaso
¿crees que aquí en lo alto conservamos huellas pobres del tiempo , o que se preocupa nuestro espíritu de sí se derretirán alguna vez las nieves,
o si podremos volver a la misma primavera
que conocimos…?
Desde una a otra altura
que tomamos, se desliza el enemigo
en los barrancos, pero ahora hemos llegado
a una cima que – digo yo- escudriña lo futuro…
Por que en verdad los cañones
ya enemigos o ya propios, cada día,
derriban los estrechos horizontes de enfrente nuestro,
y nuestro pensamiento igual que nuestra lanza amplía
las fronteras…Y he aquí que esta noche, cuando estaba
de guardia y tenía en torno mío, en rebaño,
las nubes como amigo fiel (si me preguntas
si era al anochecer o al mediodía,
no sabría decirlo), súbitamente un rayo
cruzó el espacio, y como primero
en mi lanza rebotara, enteras
las cumbres pintó de oro, las profundidades
descubrió del abismo , valles, aguas, arroyos.
Pero por sobre todo ,
me atravesó como una espada el pecho,
haciéndolo volver de golpe atrás,
desde las cumbres de la liberación a los ciudades
de vosotros todos lo que permanecéis pro allá abajo,
aguardando de nosotros , con oculto palpitar de corazón,
La primavera…Pues, ¡ay de vosotros!
si esperáis una primavera como antes
y no una Primavera que –lo digo yo. vendrá
sosteniendo una espada de dos filos, traída
con las alas de Nicea, para segar
lo que no es digno entre vosotros
de recibirla….
Y esto es lo que me lleva
a escribirte, amigo, en este instante;
preguntarte: “¿Estáis preparados o no estáis
para recibir una Primavera como tal? Quizás
digas “Posible”. La esperan algunos
esa que nombro, surgida de la hornacina
del combate, encendida por las batallas,
quizás hierro candente, con el cinto bélico
ceñida con los ojos como llamas, y en sus labios
la lengua del pueblo respuesta demandando
en la misma lengua que vosotros todos…
Así , quizás,
tú me dirás, algunos hay , la esperan;
y que hasta aquél ya preparado, la maravilla de su fuerza
puede de improviso descender;
así como en la hora esta en que escribo,
no sé de dónde, enfrente mío, en la alambrada
de púas de ayer para seguir delante
habíamos cortado al enemigo,
bajó una pequeña avecilla,
y un segundo allí estuvo y dejó
el trino de un instante, y difundióse
dirías por doquier; llegó a todas partes; se extendió
por todas partes por los universos profunda la Verdad.
¿Pero los otros? ¿Hay muchos allá abajo?
Aquellos que en tibio lecho
tiemblan de soñar con la nieve;
pero des sus gruesos colchones de improviso
saltan como vampiros para entrar
en sus tumbas falsas para salvar
una vida vacía cuyos horizontes
más amplios no son que ese sepulcro!
¡Esos que le tiemblan a la lengua del pueblo
como a rumor de sirenas!
Dime, amigo…
Pero no…Pero no… Lo que dirás, ¡lo sé!
G DROSYNIS
PATRAS 1854-ATENAS 1941
EN LO PROFUNDO DE LA NOCHE
En lo profundo de la noche, a medianoche,
con las alas abiertas del ensueño,
el alma mía vuela, esclava liberada,
a los mundos misteriosos del infinito.
De noche ve todo lo invisible
que ocultaba el día engañador;
de noche escucha todo lo inaudito
en el éter estático,
Divisa los fantasmas de las tumbas
y los albos espectros de los castillos,
y escucha el crecer de los árboles
y el pasar de las estrellas.
(Tinieblas Luminosas)
MILCIADES MALAKIS
MESOLONGHI 1869- ATENAS 1943
PLEGARIA
En el jardín me encuentro esta tarde en muda plegaria;
oigo las hojas de oro, las flores que se marchitaron,
y mi alma enlutada se inclina reverente
y recuerda a los muertos que fueron olvidados.
ATARDECERES TRISTES
Por las callejas estrechas
de la barriada pobre vaga mi espíritu.
Pienso en los atardeceres
tristes del domingo.
En el rojo reflejo del sol,
la mujer marchita,
sin esperanza ni conversación,
riega las plantas.
Ningún caminante pasa;
a nadie está esperando
la que en el balcón erguida
viste su traje de fiesta.
Está una anciana como la fatalidad,
a la luz de la puerta de un rancho en ruinas.
La sombra de un niño e alarga.
Una campana lejana se escucha.
En la nube anaranjada
caerá el sol a ocultarse.
Como un salmo se oye la voz
del último vendedor.
Todo allí se ha derretido.
Tarda mucho la noche en venir.
Cuán pesarosa está el alma
los domingo al atardecer.
CONSTANTINO JATZOPULOS
1868-1920
LOS BARCOS
Y los ojos abiertos a la oscuridad
y lo ojos como visiones perdidos
y los ojos ahogados en la oscuridad
miran a lo lejos a los barcos.
Un amanecer habían dejado tierra firme,
sus velas desplegadas como una visión,
y reían las aguas delante de ellas
y en rededor palpitaban alas
extendidas al viento en sus velas.
y era un sueño el azul delante de ellos
y eran un suelo blanco
sus velas que se iban desplegadas como una visión .
Mas en lontananza los halló la bruma,
los halló con las alas desplegadas
y con bellas desplegadas se quedaron
los barcos como visiones perdidos,
Perdidos en una aurora extraña,
con el silencio inmóvil por todo el rededor,
con sus velas in móviles desplegadas
como muertas en las aguas oscurísimas.
los ojos miran a lo lejos
a los barcos como un sueño desaparecidos.
KOSTAS URANIS
LEONIDIO 1890-ATENAS 1953
TIEMPO OTOÑAL
Tiempo otoñal…Cielos brumosos, llovizna
monótona como el llanto de los niños, calles
mortecinas, tristes campanas del atardecer y aquella
neblina que dentro y en torno de nosotros baja.
Tiempo otoñal…En las casas oscuras
los muebles envejecidos huelen a moho,
y cierto escalofrío por doquier se desliza y hace que las flores
en los floreros se deshojen antes de doblarse marchitadas,,,
Tiempo otoñal…Relojes que dan
vanas hora de repente en la quietud helada,
mientras las almas languidecen, y el pálido tedio,
caído como una pesadilla sobre nuestro corazón,
con la hija de oro aguzada de la nostalgia,
horadando de a poco y con indiferencia, lo ensangrienta.
LEON KUKULAS
SPIROS 1894-ATENAS 1967
PEQUEÑA ODISEA
Nos salvamos de los cíclopes
y nuestro anhelo de llagar un día a Itaca
reavivó mil veces el rescoldo de nuestra alma,
que a poco a poco se enfriaba.
Y ni las yerbas mágicas de Circe,
ni siquiera filtros de las Sirenas
que acaso nos guardaban nuevos goces,
pidieron cambiar nuestro propósito.
Por ese nuestro objetivo, aparecimos como injustos
y no benignos, a menudo, en la bondad,
e impasibles dejamos, al partir,
en su desolación a Calipso sollozando.
Y nos negamos a nuevas glorias y riquezas
y sin pena contemplamos cierto Apia
perderse para siempre entre la bruma gris
la espléndida visión de los Feacios.
Y ahora que hemos retornado a Itaca,
cuando a menudo narramos lo pasado,
como más dulce sentimos su angustia
que la serenidad de nuestra vida muelle.
Y nuestro dolor se nos hace infinito,
como que nos castiga un amarga contrición,
pues no sopla ya el viento en nuestro aparejos,
y para siempre terminó la travesía.
(Caminos Conocidos)
I. M. PANAYOTOPULOS
ETOLIA 1909
ENTRE DOS HOJAS DE UN LIBRO
Pienso en el día en que vendrá,
en la noche que vendrá,
en el silencio y el quehacer.
Pienso en los tiempos
que traerán otros tiempos,
en el infragmentable tiempo ignoto.
Ya, Dentro de poco anochece.
Bajaremos la luz
y nos tendremos en esta tierra,
entre dos hojas de un libro.
Allí se halla, tallado
en la sombra, nuestro rostro.
Era un rostro alguna vez.
Amaba y sufría mucho
y pensaba en el día que vendrá,
en el silencio y en el quehacer.
Ya. Dentro de poco anochece,
Ahora ya ni siquiera somos un rostro,
Bajaremos la luz
y nos tendremos en esta tierra,
entre dos hojas de un libro.
Y no sabremos por qué hemos sufrido,
y no sabremos por qué hemos deseado,
ni cómo pudimos amarte tanto,
suave sonrisa del alba,
áurea estrella de la noche
(El circulo del Zodíaco)
YORGOS THEMELIS
1900
DESOLACIÓN
Fuera de nosotros mueren las cosas…
Por donde pasas de noche oyes como un susurro
que sale de las calles que no recorriste,
de las casas que no visitaste,
de la ventana que no abriste,
de los ríos cuyas aguas no te agachaste a beber,
de los navíos en los que no viajaste.
Fuera de nosotros mueren los árboles que no conocimos,
Pasa el viento de bosques desaparecidos.
Mueren los animales de anonimia y los pájaros de silencio.
Los cuerpos mueren poco a poco de abandono,
junto sus viejos vestidos en los baúles…
Mueren las manos, a las que no tocamos, de soledad.
Los sueños que no tuvimos mueren por falta de luz.
Fuera de nosotros comienza la desolación de la muerte.
ARIS DIKTEOS
HERACLION, CRETA 1919
LOS ÚLTIMOS PENSAMIENTO DE UN POETA
De tiempo en tiempo los inmortales nos envían su mensaje,
y entonces nuestro destino se ilumina por un tiempo, -tanto
cuando podemos conservar inmóvil el tiempo, dentro
de nuestra vista, acercarnos el uno al otro: despedazamos
nuestra carne, uniendo el tiempo no partible entonces de nuestra
alma y nuestro sino incierto por un poco de tiempo. Y, después,
vagamos de asilamiento en aislamiento. El mensaje
de los inmortales retorna a los senos del silencio
y vuelve a ser nuestro destino oscuridad auténtica.
SALÓNICA 1925
ESPERA
Cuántos años para su regreso…
Y sin embargo su fragancia, esparcida por doquier,
Olvidada en toda pieza, en los lugares más inverosímiles,
Como si viviera aún entre nosotros!
Sin embargo debería haber vuelto, después de tantos años,
A estas alturas, la espero cada atardecer.
Dibujando en el papel una bocas rojas con mi lápiz,
Igual que antes, la puerta debería crujir.
Aunque no fuera más que por el viento.
Aunque no fuera más con una sombra seca en los labios.
Y arrugas oscuras en la frente,
Bastaría que viniera por fin, después de tantos años,
Que viniera solamente…
Dibujando unos labios rojos ahí, en el papel,
¡Como si me fuera a ahogar!
Hablo de las últimas fanfarrias militares después de la derrota,
De los últimos jirones de un traje de fiesta,
De nuestro hijo que venden cigarrillos a los que pasan,
Hablo de las flores que se han marchitado sobre las tumbas y que se pudren bajo la lluvia,
De las casas que están entre abiertas, sin ventanas como cráneos desdentados,
De las muchachas que mendigan, mostrando las llagas que llevan en sus senos,
Hablo de las madres que se arrastran medio desnudas entre los escombros,
De esas noches sin fin, cuando la luz disminuye, al alba.
Hablo de los camiones sobrecargados y de las siluetas en los vagos solares,
De los patios de las prisiones y de los ojos húmedos de los condenados a muerte.
Pero más aun hablo de los pescadores
Que dejaron sus redes y Lo siguieron,
Y cuando El se fatigó, no renegaron de El,
Y cuando los traicionó, no lo negaron,
Y cuando se hizo famoso, bajaron los ojos,
Y sus camaradas los escupieron encima y los crucificaron,
Y ellos, ellos siguen calmadamente por la misma senda sin fin,
Solos y erguidos en el espantoso desierto de la multitud.
Vendrá un día en que no tendremos nada que decir,
Estaremos sentados el uno frente al otro y nos miraremos a los ojos,
Mi silencio querrá decir: Cuán bella eres, pero no encuentro otro modo de decirlo,
Viajaremos a algún lugar, así, por aburrimiento, o para decir que también nosotros hemos viajado.
La gente toda su vida busca al menos el amor, pero nada encuentra.
Pienso a menudo que nuestra vida es tan pequeña que acaso no vale la pena ni comenzarla.
De Atenas quiero ir a Montevideo y quizás a Shangai.
Esto también es algo. No puedes negarlo,
Estuvimos fumando interminables cigarrillos una tarde, te acuerdas, discutiendo, -No sé ya de qué- lástima, por que era tan interesante, tan interesante.
Un día me marcharé lejos de ti, y allá también irás a buscarme,
Dios mío, nunca se puede partir solo.
Durante la guerra, un 1° de mayo, conocí un ingles, era chofer,
Que me contó en detalle la historia de Sam Deylan.
“Ya es tarde”, dijo para terminar, “tenemos que marcharnos,
Pero no es necesario con todo llorar por un tipo que se mató.
Murió en mis brazos murmurando un nombre de mujer,
Es graciosos morir murmurando un nombre de mujer”.
Su rostro palideció curiosamente. Después no lo volví a ver.
1.Este poeta esta ya alejado de la tradición palamánica al contrario de los anteriores de la selección (nota del editor)

3 comentarios:
excelente lo publicado de los poetas griegos.espero de ti cosas tan maravillosas como la poesia de la helade
Desde España he entrado en tu blog porque me interesaba la poesía griega moderna. Gracias.
Mi blog es Diario de un escéptico
Linda selección .. ¿sabes? necesito algo de Nikos Kavadias ¿conoces alguna antología que lo incluya? gracias
saluditos mil
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