Es bueno llorarte un poco todos los días.
Necesito llorarte un poco todos los días.
El pecho se me llena de un verde claro, oscuro pero no temible.
La garganta se me cierra
atascada de todas las palabras que no te dije.
Y los ojos, mis pobre ojos sólo atinan a mirar
que este mundo, con sus calles asfaltadas, sus cables, sus coches que apenas andan,
sus mendigos,
es el mismo siempre.
¿Por qué entonces tenía yo que estar tan lejos?
Necesito llorarte un poco todos los días.
El pecho se me llena de un verde claro, oscuro pero no temible.
La garganta se me cierra
atascada de todas las palabras que no te dije.
Y los ojos, mis pobre ojos sólo atinan a mirar
que este mundo, con sus calles asfaltadas, sus cables, sus coches que apenas andan,
sus mendigos,
es el mismo siempre.
¿Por qué entonces tenía yo que estar tan lejos?