3.15.2010

A Lirva

Leerte me da ganas de vivir.

Me da ganas de salir del cuarto a media noche para buscar caballos con dientes amarillos.

Caminar en ropa interior, con las piernas fofas y los calcetines percudidos, con el cuerpo imposible de blanquear.

Encontrarme de frente a alguien sólo para sentarnos en una banqueta y atrevernos a destruirlo todo.

A veces, mujer, me dan ganas de ser tu; sin miedo a las destrucciones, sin estúpidos algoritmos de protección psicológica, sin la comodidad patética de una silla en una casa frente a una computadora encendida.

Y me dan ganas de no dormir; de emborracharme con botellas de vino y hacer llamadas telefónicas repitiendo los mismos mantras de dormidos (que no duermen, que sólo se cristalizan en el trance de la noche).

Pero nada hago: dime tu que hay tiempo (aunque me mientas), dime que habrá tiempo para los 16 eternos y sus cigarillos.

2 comentarios:

Pesadilla dijo...

Tiempo hay, mujeres que quieran compartir cigarrillos, no.

Natalia González Gottdiener dijo...

"A veces, mujer, me dan ganas de ser tu; sin miedo a las destrucciones, sin estúpidos algoritmos de protección psicológica, sin la comodidad patética de una silla en una casa frente a una computadora encendida.

Me dan ganas de no dormir; de emborracharme con botellas de vino y hacer llamadas telefónicas repitiendo los mismos mantras [...]Pero nada hago: dime tu que hay tiempo (aunque me mientas), dime que habrá tiempo para los 16 eternos y sus cigarillos."


Me gustan los mensajes ocultos que se entrelezan al juntar, de pronto, dos ideas simultaneas, que se alejaron, pero quizá funcionen más de cerca. Me gustó eso de los mantars de dormidos... :-)