
Ay dios, mi primera pornografía señores; un hombre verde, voz socarrona, ¡Ay chulo!, que papacito... esas noches de primaria no eran tan solitarias, bastaba imaginarse una estudiante... que quisiera aprender artes marciales... una niña quizás de doce años...
Siga leyendo en: elmontonal.blogspot.com
Siga leyendo en: elmontonal.blogspot.com
No hay comentarios.:
Publicar un comentario